viernes, 11 de mayo de 2012

Para pensar desde Bourdieu la relación Lenguaje-Poder

En el artículo "Lengua, nación y programa en el discurso abertzale" de José M. Roca pueden leerse los siguientes fragmentos seleccionados:

El idioma puede invitarnos a la unión, pero no nos obliga a hacerlo…
(RENAN, ¿Qué es una nación?)

el nacionalismo es, sobre todo, un discurso sobre el poder.

...afirma Krutwig que la base de la nacionalidad está constituida por la personalidad que adquiere un pueblo y el deseo de conservar su
idiosincrasia. Esta personalidad descansa casi siempre, cuando menos, preferentemente, en un idioma propio que estructura
las relaciones mentales del pueblo que lo emplea. De aquí que en todas partes se considerase al idioma como el sostén y
la ligazón de la nacionalidad. Del idioma se deriva la mentalidad y de ésta la forma de actuar.

...Nada hay que separe tanto a los grupos humanos como la diferencia de la lengua (…) La expresión de nuestros conceptos está
ligada al idioma de tal forma que el pueblo que cambia de idioma cambia de manera de pensar, cambia hasta de naturaleza.

...el nacionalismo es esencialmente la imposición
general de una cultura desarrollada a una sociedad en que
hasta entonces la mayoría y en algunos casos toda la población
se había regido por culturas primarias. Esto implica la difusión
generalizada de un idioma mediatizado por la escuela y supervisado
académicamente, codificado según exigencias de una
comunicación burocrática y tecnológica, módicamente precisa.
Supone el establecimiento de una sociedad anónima eimpersonal,
con individuos atomizados intercambiables, que mantiene
unidos por encima de todo una cultura común del tipo descrito,
en vez de una estructura compleja de grupos locales previa sustentada
por culturas populares que reproducen local e idiosincrásicamente
los propios microgrupos.

...El lingüista Lodares indica que el relato bíblico de Babel no es,
como creemos, el mito de la confusión de las lenguas. Es el mito
de separación de la gente (…) El mito babélico está basado en
una falsedad: la gente no se separa porque hable distintas lenguas,
como dice el hagiógrafo bíblico, sino todo lo contrario,
habla distintas lenguas porque se ha separado, como dicen la
historia y la prehistoria lingüísticas con ejemplos bien conocidos.
El aislamiento, el sedentarismo y la escasa comunicación son
las bases de la diversidad lingüística; si la situación económica,
política, material, en fin, pasara de aislante a comunicante, la
diversidad lingüística sería menor porque no es algo natural en
sí misma, sino producto de las relaciones materiales entre las
personas. Luego, cabe inferir que si la gente se aproxima, coopera,
comercia y se emparenta, las lenguas tenderán a aproximarse,
a mezclarse; a hacerse tan mestizas como las poblaciones
que las hablan y las condiciones de vida que las envuelven.
Por el contrario, la diversidad de lenguas revela poco contacto,
poco comercio, poca relación, incluso hostilidad. Este podría
ser el caso de Nueva Guinea, que, desde el punto de vista lingüístico,
es el país más diverso del mundo.
Según la UNESCO, Papúa-Nueva Guinea cuenta con 823 lenguas
vivas, usadas por un total de 5,2 millones de hablantes
(censo del año 2000), que en su inmensa mayoría (el 98%) residen
en zonas rurales.
La orografía del país –altas montañas, valles profundos, ríos
turbulentos, selvas y zonas pantanosas– mantiene a la población
desperdigada, de tal modo que la lengua más importante
sólo es hablada por 165.000 personas.
Desde el punto de vista lingüístico, Nueva Guinea es un país
interesantísimo, pero desde el punto de vista de la modernidad
y del desarrollo económico está entre los más atrasados, y parece
que ambas cosas están relacionadas.

...la lengua se constituye como soporte básico de la identidad nacional, pues allí donde se
habla una lengua diferente existe una mentalidad diferente.

...se revela esencial el papel de la lengua
en la transmisión de la ideología, donde el control
sobre el uso del lenguaje alcanza una dimensión estratégica.
Así, la enseñanza de una lengua, no pretende sólo proporcionar
un medio para que los seres humanos que viven en una región
o país se entiendan  y establecer la base sobre la que
serán socializados culturalmente -puesto
que ya tienen una lengua común- sino servir
de plataforma al proceso de adoctrinamiento
político de la población, que comienza
en la infancia y puede durar toda la
vida, pues, lo que los nacionalistas denominan
pensar y sentir en una identidad nacional determinada es,
realmente, aceptar, junto con el aprendizaje
de la estructura básica de la lengua –la gramática–,
el sentido de un determinado repertorio
de términos fundamentales en el
ideario político nacionalista. La intención
es que el aprendizaje de la lengua, junto
con el de la historia, predisponga a asumir
el programa político nacionalista.

Autores citados

-Lodares, J. R. (2002): Lengua y patria, Madrid, Taurus, p. 51.
-Federico Krutwig (1995): "la primera estrategia d’ETA”, entrevista de M. Urquijo en L’Avenç nº 191, abril, pp. 64-66.

Selección de fragmentos y adaptación por Oscar Amaya

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