martes, 20 de septiembre de 2016

Saussure - Lingüística estática y lingüística evolutiva

Al igual que en la economía política, en la lingüística se trata de un sistema de equivalencias entre cosas de órdenes diferentes [trabajo-salario, significante-significado]. El factor tiempo establece una dualidad, que por necesidad interior obliga a dividir la lingüística en dos partes. Se podrían distinguir dos ejes:

(1) Lingüística sincrónica o estática: designa un estado de la lengua, el eje de las simultaneidades, donde la variable tiempo queda excluida, [valores considerados en sí mismos]

(2) Lingüística diacrónica o evolutiva: designa una fase de la evolución, el eje de las sucesiones, donde sólo se puede considerar una cosa cada vez según una sucesión lineal [valores considerados en función del tiempo].

Mientras que la lingüística moderna ha seguido un camino diacrónico, los métodos tradicionales de los gramáticos han seguido el eje sincrónico. Los límites del método utilizado por los gramáticos son que “ignora partes enteras de la lengua, como la formación de las palabras; es normativa y cree deber dictar reglas en lugar de comprobar hechos; le faltan las miradas de conjunto; con frecuencia no sabe distinguir la palabra escrita de la palabra hablada, etc.”.
            
La perspectiva diacrónica se ocupa de fenómenos que si bien condicionan los sistemas, no tienen relación alguna con ellos, a diferencia de la lingüística sincrónica, para la cual “la lengua es un sistema en el que todas sus partes pueden y deben ser consideradas en su solidaridad sincrónica”.
            
“Al no hacerse nunca las alteraciones sobre el bloque del sistema, sino sobre uno u otro de sus elementos, sólo pueden ser estudiados fuera de aquél. Indudablemente cada alteración repercute sobre el sistema; pero el hecho inicial se refiere a un punto solamente; no hay ninguna relación interna con las consecuencias que pueden derivarse para el conjunto. Esta diferencia de naturaleza entre términos sucesivos y términos coexistentes, entre hechos parciales y hechos que afectan al sistema, prohibe hacer de unos y otros la materia de una sola ciencia”.
            
Diacronía y sincronía tienen relaciones entre sí, pero no puede conocerse lo sincrónico estudiando lo diacrónico. “Los hechos diacrónicos son irreductibles al sistema sincrónico que condicionan”.
            
Saussure compara la relación entre los dos órdenes con:

(1) los caracteres de los cuerpos mismos y sus proyecciones geométricas sobre un plano;
(2) las relaciones entre las fibras de un tallo vegetal cortado transversalmente y longitudinalmente;
(3) el juego de ajedrez en el que, como en «el juego del lenguaje», hay valores que se van modificando. El valor relativo de los elementos depende de su posición en el sistema. “En la lengua cada término tiene su valor por oposición con todos los demás términos”. La lengua es un sistema de relaciones diferenciales: una palabra tomada de una lengua extranjera “no cuenta como tal desde el momento en que se estudia en el seno del sistema; sólo existe por su relación y su oposición con las palabras a ella asociadas, con igual derecho a cualquier otro signo autóctono”. ¿Qué es lo interno al sistema? “Todo lo que cambia el sistema en un grado cualquiera”.
            
Si bien el sistema es siempre momentáneo (varía de una posición a otra), las reglas o los principios del juego son constantes o permanentes. Para pasar de un estado de sincronía a otro basta el desplazamiento de una pieza: no hay trastorno general. Los cambios se refieren a elementos aislados, pero cada desplazamiento tiene una repercusión en todo el sistema, puede ser irrelevante o revolucionar el sistema. El cambio es un tránsito entre dos estados, pero “los estados [lo sincrónico] son lo único importante”.

   
El método sincrónico se atiene a las relaciones presentes, mientras que el diacrónico se escinde en una prospectiva y una retrospectiva. El método (ideo)sincrónico se limita a los hechos correspondientes a una lengua mientras que el diacrónico necesita comparar la evolución en una lengua pero también los deslizamientos de una lengua a otra. El hecho sincrónico (estático) y el diacrónico (evolutivo) son irreductibles entre sí; “el uno es la relación entre elementos simultáneos, el otro la substitución de un elemento por otro en el tiempo, una sucesión”.

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